Tras haberse usado su nombre como sinónimo de promiscuidad, pocos recuerdan ya a la dulce niña del hogar de Pony que encantó a tres generaciones.
Tras pasar toda su infancia en el orfanato y criarse juntas como hermanas, Annie y Candy se vuelven inseparables al punto de prometer jamás abandonar el Hogar de Pony o separarse una de la otra. Tras su décimo cumpleaños (sexto cumpleaños en el manga) y gracias a su carisma, una familia muy rica, los Britter (o Brighton), quieren adoptar a Candy, y aunque la idea de tener una familia le agrada, se niega para no abandonar el hogar de Pony, y especialmente para no romper la promesa que hicieran con Annie. Sin embargo la familia Britter, al ver que Candy no desea ser adoptada, hace el ofrecimiento a Annie, quien acepta sin dudarlo; así Candy ve su inocencia defraudada por los firmes deseos de su amiga de tener padres.
A los 10 años (cuatro años tras la partida de Annie en el manga, pero solo algunos meses según el anime), Candy es adoptada por la familia Leagan para que se convierta en la dama de compañía de Eliza, hija de la familia. Candy descubre que el escudo de la familia es muy parecido al escudo en el amuleto del príncipe, averiguando que ambas familias están conectadas, por lo que acepta, esperando exista la posibilidad de volverlo a ver. Sin embargo, desde que llega a la residencia de los Leagan, es víctima de las bromas de Eliza y su hermano Neil, quienes la reciben lanzándole un balde de agua desde el balcón; aun así, Candy está decidida a convertirse en una Dama y a no hacer caso de ninguna de las tretas de Eliza y Neil para echarla de la casa. A pesar de esto, ambos hacen todo lo posible por fastidiar a Candy hasta que es degradada de dama de compañía a sirvienta y es obligada a vivir en los establos junto a los caballos.
Un día, paseando por los bosques cercanos, Candy conoce a un apuesto y ostentoso joven llamado Archie, cuando la barca en la que el muchacho tomaba una siesta se alejó de la orilla del río y Candy le ayudó a regresar a salvo. Desde ese momento Archibald "Archie" Cornwell quedó enamorado de Candy.
Posteriormente, cuando Eliza abandona a Candy en un pueblo a un día de camino de la mansión, conoce a un joven apasionado por la mecánica y la ciencia llamado Alistair "Stear" Cornwell. El chico se ofrece a llevarla en el coche que él mismo construyó, pero por la mala calidad de la máquina acaban en el río tras una larga caída; a pesar de ello Stear se impresiona por la bella Candy ya que es la primera persona que mira con respeto su faceta de inventor, lo que despierta su interés.



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